
Don Francisco
de Merlo decide levantar la Villa en un lugar adecuado, una zona alta de
buenas aguas y tierras. Hoy podemos constatar aunque a simple vista no se
nota por los edificios, que el piso de la Iglesia de la Merced, tiene el
mismo nivel que el techo de la estación de Merlo, del ex ferrocarril Sarmiento.
La villa se encontraba en un cuadrado entre las actuales calles, Av. Argentina,
Mitre, 1º de Mayo y Aristóbulo del Valle. La capilla fue construida en el
mismo sitio que la Iglesia Parroquial y mirando hacia el mismo lado a su
frente se encontraba la plaza, hoy Plaza Francisco de Merlo, y de allí,
partió lo que entonces era la calle principal, que desembocaba en el Camino
Real. Este tenia un trazo sinuoso, llegaba desde los bañados de Arce (Morón),
torcía levemente hacia la izquierda y rozaba la Villa, pasando por donde
hoy se encuentra la plazoleta conocida como del Mástil, desde allí, hacia
una pequeña curva desplazándose hacia un lado del entonces Río de las Conchas,
que se hallaba a las alturas de lo que hoy es Lago del Bosque y desde allí,
continuar hacia Lujan y el Interior.
La villa, que en Buenos Aires, sólo conocen como Posta de Merlo,
es un lugar obligatorio de caravanas y viajeros que van o regresan, la Villa
les sirve para el recambio de caballos, aprovisionamiento de aguas y alimento.
Que la zona, era buena, tal como la calificara Don Francisco de Merlo que
eran “Tierras de pan llevar”, lo certifica, aunque no era necesario, Concolocordo,
quien en su libro “El lazarillo de ciegos caminantes” donde hace relación
muy descriptiva de un prolongado recorrido por las colonias, al referirse
a la tierra de Merlo, dice: “...Su juridiscción, de todo el país de Buenos
Aires es sanísimo, y creo que los dos tercios de los que mueren son de caídas
de caballos y cornadas de toros que los estropean al no haber buenos cirujanos
ni medicamentos. Son estas las principales enfermedades que padecen y mueren.
Los demás del territorio como sucede en la Capilla de Merlo es campaña en
pastos, con infinidad de cardos que sirven de leña e incomodan y aniquilan
al ganado menor...”
“El pueblito” como se lo conoció y se lo conoce, fue declarado Histórico
en 1989 por ordenanza que tendía a preservar lo poco histórico que permanecía
en pie, aunque del primer poblado no se encontró nada.
Existe en varios historiadores, escritores, periodistas y educadores la
creencia que el Camino Real, cruzaba el Río de las Conchas ( hoy Reconquista)
por el lado de Paso del Rey, que hoy se puede ver entre los puentes ferroviarios
y camioneros.
Pero
veamos lo que en varias oportunidades contó un viejo vecino de Merlo, Don
Bartolomé Tedesco ( fallecido). ¨.... El puente se inauguro en 1930, cuando
quedo terminado, pero costo mucho hacerlo. Hubo que excavar mas de quince
metros de profundidad para asegurarlo; increíble, lo logramos, pero que
duro y difícil es lograr dominar ese río. Levantábamos estructuras tras
estructuras y las crecidas las tiraban abajo, el empuje de las aguas era
tal que en pocos minutos quedaban destruidas. Hubo ingenieros calificados,
que realizaron los planos, se construyo, a su costado un banco que aun existe
(1950) y se construyo de gruesas maderas un puente de emergencia. Entonces
se ataco la obra en si, y fue una prueba de fuego. Llegaron las dificultades,
el río se encargo de demostrar su poder. Y un fracaso mas otro fracaso provocaron
diferencias entre los responsables, ellos querían resultados y que estos
llegaran pronto, pero había que estar allí. La obra fue dada para su construcción,
pero las cosas no salían bien, todo lo que se construía, el río se encargaba
de destruir; fui relevado y los que me suplantaron no encontraron la solución.
No paso un mes que fui llamado nuevamente, tenia que apurarme, y el río
me dio la oportunidad, con un buen grupo de carpinteros, trabajando todo
el día logramos rehacer todo el armatoste, coloco refuerzos en lugares claves,
logro unificar bases suplementarias que soportaron la furia del agua. Para
hormigonera había que pensarla bien, era el momento decisivo, el río tenia
todas las suciedades lógicas, peces muertos, ramas, pasto y a mano no se
podía limpiar nunca era además muy lerdo, logre que me facilitaran varias
centrífugas, con lo que pude limpiar el cauce, aunque el agua golpeaba duro,
me permitió homigonear una tarea que tardo casi cuarenta horas sin descanso,
sin apartarse del río, trabajamos todos. Y lo vencimos, se entrego, yo,
un vecino de Merlo, lo había vencido con formas, que los ingenieros discutían
y ponían en dudas...”
Este relato, palabras mas, palabras menos, la relato en varias oportunidades
Don Bartolomé Tedeco, en la vieja sede del Argentino, a metros que nos agradaba
escuchar. Este relato, esta destinado a aclarar, que el vado, del Camino
Real, no estaba en Paso del Rey.
Pero Merlo, no alcanza a disfrutar ni agrandar su obra, la muerte lo sorprende
el 4 de abril de 1758 a la edad de 65 años. Sus restos según sus deseos
expresados en su testamento descansan en la Iglesia de la Merced (ciudad
autónoma de Buenos Aires) cita en Reconquista y Perón.
Como nota curiosa pero histórica, transcribimos el acta de defunción que
firmo y legalizo el Escribano de Hacienda de minas y registro Don Juan Antonio
de Alquilate. “.. Hoy día de la fecha pase a la casa de Donde Francisco
de Merlo, Essno Público y de Gobierno de esta Ciudad, a quien halle hecho
cadáver. Puesto en el actual de la hermandad del Sr. San Pedro sobre una
mesa cubiertas de terciopelo armas de dicha hermandad, diez velas encendidas
sobre esta mesa y seis hachas alrededor de ellas....¨ El certificado de
su muerte como era costumbre en la época, anterior al acta, lo firma el
Escribano Donde Francisco Gonzáles quien escribió: ¨... Estando en estas
casas de la morada de Don Francisco de Merlo, en una de las salas de la
vivienda, le vi, en ........................................................con
el habito de nuestra Señora de la Merced y aunque por tres veces lo llame
por su nombre, a ninguna me respondió y según lo yerto de su cadáver, al
parecer estaba naturalmente muerto...¨
Como hemos visto, durante toda su existencia Don Francisco de Merlo, fue
un católico practicante, participante de la cofradía de los Mercedarios,
cuando fallece el cura rector de la Catedral de Buenos Ayres Don Juan José
Fernández de Córdoba escribe una certificación que dice: “... En la Merced,
entierro con cruz Alta, Cabildo como hermano de la cofradía de nuestro Gran
Padre, San Pedro y con cinco posas, incluidas dos supernumerarias, que por
nuestra voluntad hicimos, no habiendo más de dos cuadras, de distancia las
hicimos de media cuadra. De Don Francisco de Merlo, escribano de Gobierno
y viudo de primeras nupcias de Doña Maria Teresa Gamez con su enfermedad
natural.”
Por Angel M. Díaz - Director de
Vivir en el Oeste